¡Un Pico y Dos Alas: Aves del Bosque Seco!

Mayo 13th, 2015

 

excursion3Por Carmela Luciano, Directora de Educación 

09 de Mayo Día global de las aves, inmediatamente se nos ocurre  ¡Vámonos a observar aves! Y nos viene al pensamiento: silencio, ojos muy abiertos, madrugar, libros, folletos, cantos de aves… Pero queremos ir con un grupo de 21 niños, ¡vaya! Estos chiquitos, han estado en otras oportunidades disfrutando de ellas y les encanta escudriñar el bosque.17499134396_59d2140ff4_z

Así que nos animamos a salir tempranito y aún más osados fuimos, pues unimos a niños entre 04 y 12 años de edad de diferentes nacionalidades e idiomas. Pues fue toda una experiencia y aún no salimos de nuestro asombro. Una vez listos con todos nuestros “apasionados” por el bosque  Guillaume y Silva,  voluntarios y el equipo de PEA, llegamos al lecho del Río Cañas y apenas bajamos del bus. Ahí estaban con sus cantos esperándonos. Pero con nuestra bulla por las logísticas de la organización no escuchábamos, sin embargo los niños con sus sentidos tan abiertos y limpios nos decían, “escuchen, escuchen las aves están cantando” loritos y  aves cantoras del bosque.

Así comenzó nuestra aventura, por supuesto que nuestros niños estallaban de emoción con la idea de caminar por las rocas, chapoteando por los pequeños pozos del río.  La caminata se volvió todo un reto para los más pequeños, sin embargo los niños no perdían su objetivo e iban descubriendo  y escudriñando todo lo que se moviera entre las ramas y hojas del bosque; monos aulladores, alguna garza escondidita, pericos volando por encima de ellos, saltarines persiguiéndonos y hasta un gallinazo descansando en una rama, nos inspiró a conversar de la función que cumplía como ave carroñera. Los niños no olvidaban su meta de llegar a los pequeños pozos  para refrescarse y jugar hasta agotarse. Sin dejar de mencionar que nos encontramos con una serpiente, quien se comportó muy amable y siempre nos acompañó, sin ser molestada y no molestarnos.

Las aves pasaron de ser las observadas a las observadoras de estos bulliciosos chiquillos que disfrutaban tanto del bosque y sus encantos ¡sin temor alguno!

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